13/10/10

10/10/10

Mi cumpleaños en este año cayó en una tercia extraña de puro diez.

El diez jamás ha sido un número muy importante en mi vida. Antes pensaba que era de la suerte, pero después de varias apuestas desafortunadas y demás percances, me di cuenta de que no.

No tengo número de la suerte. Espero que ustedes sí.

Este año no quise estar en el D.F. en mi cumpleaños.  Me sigue no gustando el D.F., aunque ya menos. La verdad es que quería pasarlo en un lugar bonito y más cercano a la naturaleza. Por eso escogí la Peña de Bernal.


Es bonita, no?

Bueno, entonces para deprimirme más en mi cumple quise subir para comprobar mi mala condición y si, un poco de sobrepeso.

En efecto, casi muero de un paro cardiaco. No ayudó mi mochila con 20 kilos de equipo para tomar fotos. Culpo al D.F.

Sin embargo, estando arriba, todo vale la pena:


Ojalá hubiera sido un día más claro.

El pueblo es pintoresco y de gente amable.  Se come muy bien si les gustan las gorditas y los dulces. Por supuesto que está muy cerca de varios lugares de interés, como viñedos y demás.

En fin, se los recomiendo. Me la pasé muy bien ahí en mi cumpleaños.

Regresando vi todo mi correo y felicitaciones y destacó la de una prima. Ella es un poco más grande que yo. Escribe que todavía me recuerda como ese niño de hace bastantes años que le gustaba jugar y que hacía preguntas raras. Algunas cosas no cambian.





29/09/10



Muslimgauze sacó como 200 discos. No los tengo todos, pero es el artista del que más discos tengo. Como 80. Todo es bueno, especialmente una canción que se llama "Cairo Mercedes", pero no está en Youtube. Les recomiendo investigar más de él, fue una persona interesante.

Recientemente hablaba con mi madre. Ella lloraba. Me decía que extraña el D.F.

Su casa. Pensaba morir en esa casa, dice.

De repente paso por enfrente de su vieja casa. Nuestra casa. Ahí crecí. Todavía no le cambian mucho. A veces me dan ganas de tocar la puerta. No conocí a los que se mudaron ahí. No me interesa mucho.

Una casa no es nada sin las personas que hay ahí dentro. Las personas que están ahí dentro no son muy importantes para mí. Ergo.

Pero no es tan fácil tampoco. Si tengo muchas memorias que tienen que ver con esa casa. Si se extrañan muchas cosas.

Por ejemplo, la canasta de basquet. No he encontrado mejor lugar para sacar frustraciones o matar el aburrimiento. Debo encontrar otra.

Salir de mi cuarto, voltear para arriba y ver esto:



No tiene mucho sentido para ustedes, creo.

Hay muchos malos recuerdos en esa casa, pero son escasos. Soy un hombre-niño suertudo.

Leía una entrada de Emilio y me hizo pensar un poco en lo que es el D.F. y lo que pienso de la ciudad ahora que regreso.

Lo mejor que se me ocurre es comparar mi regreso con el sentimiento de un niño cuando regresa a la escuela el día siguiente de que se lo madrean enfrente de todos. 

Pena, mucha pena. Y miedo. Todos se burlarán y hablarán de ti. Eso piensas.

Sin embargo, pasa el día y un par se burlan y ves al que te rompió la madre y no pasa nada. Al final, no pasa nada. Después de una semana, nadie recuerda nada.

La ciudad se olvida de ti mucho más rápido que eso, pero a la vez también es más violenta.

Mi regreso a sido muy bueno, la verdad.

Siento mucho que mi regreso coincida con la salida de mis padres, pero así es esto.  No es la primera vez que vivo en donde no están, pero si es la primera vez que en dónde están no es (fue) mi casa.

Siento mucho que mi madre no se pudo llevar un rincón de su casa. Creo que no quiso.

Yo si. Se los muestro:





Como sabrán, yo soy ingeniero de sonido. O diseñador, lo que quieran. El chiste es que me gusta grabar y manipular y juguetear con sonidos.

Esto que ven es mi departamento, pero antes estaba en un cuarto que mis padres usaban de bodega. 

Verán, el tipo que vivió antes en esa casa era ingeniero de sonido también, pero en los setentas. De ahí todo ese equipo arcaico.

Se nota porque el equipo es James B. Lansing, no JBL, como tal vez ustedes lo conocen.

Todo sirve, grabadoras, crossovers, tocadiscos, amplificadores, etc. Todo lo he mantenido en buen estado. En este momento no está conectado todo, pero sólo es porque es más fácil hacer todo lo que hacen esos 80 kilos de equipo con un interface del tamaño de un libro. La tecnología. Me da un poco de pena.

Junto al equipo, hay un poster de los Muppets. De Dr. Teeth and The Electric Mayhem.


Son grandes. En el poster también le brilla el diente.


Animal es el mejor baterista. Mi lente tiene mucha distorsión. Hmmmm....

Mi padre me preguntó un día qué hacer con todo esto. Le dije que me lo llevaba. Le pareció buena idea.

Tal vez otras personas vivan en esa casa, pero no tienen a Animal. Ja!

La verdad no soy muy apegado tampoco a eso. Me gusta verlo, pero no es indispensable para mí.

No estoy echando un rollo de que lo material no importa y no sé qué, pero me salí de la casa hace un tiempo y no me ha ido mal sin ese pequeño rincón.

Ahora. En la foto también pueden ver mi guitarra. Estrenando una pastilla, también. Dimebucker, por si les interesa.

Esa si va a donde yo voy. Siempre.

Esos pequeños rincones no siempre tienen que ser lugares físicos, pueden ser partes de nosotros que nos gusten o solamente pequeños espacios que no llenen las características físicas de un rincón. O una combinación.

O un charco. Cualquier lugar.

Eso le quiero decir a mi madre. Que la casa no era importante, tampoco las cosas que estaban adentro sin que nosotros las estemos viendo. Le tomé fotos a toda la casa. A cada rincón. Aún no se las mostraré, porque no tienen buen efecto en ella. Las fotos ahí están. No sólo las fotos de la casa, sino también todas las que tomé de los que habitamos un día en ella.


Al final, ella se tranquiliza cuando todos le aseguramos que estamos bien....

Ya que estamos en eso de la nostalgia, recuerdo mi lugar de nacimiento y a mi familia de allá por una muy buena exposición que hay por allá, veánla acá:



08/04/10

Y entonces...

... ya por fin descansé ayer.

Entre comillas, pues. Mi casa fue invadida ayer por una amiga y su pequeño hijo me hizo correr y jugar y tontear todo el día. O sea, como siempre.

Ojalá.

Total que el niño hace alguna tontería y luego te voltea a ver abriendo los ojos a todo lo que dan y te dices "Carajo, qué buena vida! Sigue haciendo tonterías, tu que puedes."

Y tiene rato que no hago esto, porque la última vez era una situación diferente. El interés con la madre era más allá de la amistad (las madres solteras son como el nivel más alto en el peldaño de retos a una relación) y su hija era increíble. Y yo decía que de ahí era, pero al final vi que me llevaba mejor con la hija que con la madre y kaput.

Sin embargo, algo te queda. Es el contacto con los niños y que les caíste bien.

Por ejemplo, sonará ñoño, pero hace poco me preguntaron que qué tal mi año, o sea el pasado. Yo respondí que bien. Después me preguntaron que qué fue lo mejor del año. La respuesta fue fácil en mi cabeza.

En el verano pasado le estaba dando clases de fotografía a unos niños que estudian actuación también y, como siempre, tenía mi favorita. Ni modo.

La niña es un genio y molesta y todo y se ve que va a ser una cabrona genial.

Total, un día acaba la clase y yo estoy sentado enfrente de una banca dándole la espalda y ella se trepa a la banca, me salta en la espalda por el cuello y cuando me volteo me planta un beso en el cachete.

Mi reacción fue normal y tranquila, pero bueno, lo que se piensa después es lo genial de todo eso y de tener a alguien que haga eso siempre y que luego les enseñes a hacer malabares y a cortar las cartas con una sola mano y demás habilidades geniales que tengo.

En fin, ojalá pueda dar esas clases este verano también.

Yya es otro día y me despierto solo y todo regresa a la normalidad y a veces la normalidad no es tan buena y no tengo preocupaciones pero porque las únicas oportunidades que tengo para estresarme son frívolas y no creo que valgan la pena.

Tiempo tengo, paciencia me sobra.

Medito.

Algún día, cuando sea viejo, abriré un ojo, me levantaré de entre mi casa de cartón en el callejón que llamo casa y veré pasar a alguien de traje y apariencia serena y le diré que alguna vez algo así me pasó con una niña y le gritaré que ni siquiera era mi hija. Él me dirá algo como "hmmm, no tengo cambio ahorita..." y pasará de largo y yo regresaré a mi casa de cartón a hacer malabares y a hablar con mis múltiples personalidades.

No es cierto. Demonios, dió miedo escribir eso.

Creo que no es tan grave la cosa. Sólo tengo que tener en mente algunas palabras siempre. En este caso, Dead Can Dance lo dice mejor:







...and there's nothing more dangerous
Than a man with nothing to lose
Nothing to live for
And nothing to prove...