15/10/12

This life is a trip when you're a psycho in love...

Antes me gustaba escribir mientras escuchaba una canción.

Es decir, escogía una canción y escribía a lo largo de ella y luego paraba cuando terminaba. Hacia trampa a veces, pero la verdad es que 5 minutos es mucho tiempo.

Vamos a tratar con esta:



Al fin y al cabo ya nadie lee esto. Me gusta pensar que puedo llevar el ritmo en la escritura igual que en la canción.

Pushenle play, como dicen en mi pueblo.

El 10 de este mes de Octubre cumplí 34 años.

La verdad, como todos los cumpleaños, pasó sin complicaciones.

No me afecta la edad. No sé si me vea de mi edad, pero no me siento de un viejo de 34. Tal vez un joven de 34 si.

Sigo sin grandes responsabilidades y seguro que eso ayuda.

La fecha no es importante, pero si es una etapa importante en mi vida. Puede que sea una crisis de los treintas, pero de repente me dieron ganas de hacer muchos proyectos. Lo importante no es tanto eso.

Lo importante es que siento que los puedo hacer todos.

Antes, cuando veía a alguien que tenía una habilidad, lo envidiaba. Saben hacer eso tan bien, yo pensaba. Al transcurso de los años me di cuenta de que yo también tenía habilidad para algo. Hace no mucho tiempo, era la música. Más recientemente, la fotografía.

Sin embargo, eso no es lo que yo siento que sea mi habilidad en este mundo. Si realmente tenemos una habilidad, la mía es la de adaptación.

Un camaleón, carajo. Y se me fue todos estos años.


Es un camaleón. Lo encontré en mi vieja casa de Coyoacán. Son muy fotogénicos. No puedo decir eso de la mayoría de los humanos. Sobre todo de mí.

Entonces tengo 34. Escucho la canción. No mencioné que le di un par de inhaladas a una pipa que tengo acá con hashish. Perfecto.

Todavía, a mi edad, tengo una fantasía recurrente. Estoy tocando con un grupo en un escenario. Nada grande, en un barecito. Hay un tipo que se quiere subir a hacer slam en el escenario. Le digo que suba para que le rompa la madre. Es un tipo muy grande, pero se ve buena onda y no sube. Yo me le aviento encima. Me rompe la madre. Lo felicito y le dedico la siguiente canción a mi dolor de cabeza provocado por sus golpes.

Como fotógrafo, fue un muy mal año. Me hice peor. Tomar fotos de boda es lo peor que hay. Sin duda.

Nah, no es lo mío y ya.

No sé bien qué es lo mío, ya les dije, soy un camaleón.

La imagen del camaleón me gusta porque pienso que requiere una habilidad especial adaptarse. En cuestión de plática, tengo un buen don de verbo. No hablo mucho, pero lo suficiente. Esperen...

Está una parte muy rápida. Lo sienten?

El instrumento un poco extraño que toca un individuo ahí se llama lap steel. Cambia todo el ambiente de la canción. Nada más he podido tocar uno un par de veces y me dan mucha envidia los que lo tienen.

Queens of the Stone Age creo que es mi grupo preferido porque me identifico. Pienso que seríamos buenos amigos. Nos gusta la música pesada, pero no el metal. Nos gustan los tatuajes, pero no los típicos. Nos gustan algunas sustancias y tampoco lo escondemos, solo los buenos amigos lo saben. Ni novias se han dado cuenta. En fin, parte de ser un camaleón.

Como camaleón, no importa en dónde estés, siempre estás bien. No destacas, es lo importante. Pero estás bien. Si fueras un miembro de un grupo de rock, serías el bajista. Nadie lo nota, a menos que toque mal.

Hace poco leí un par de libros de Richard Dawkins. Siempre he sido un ateo total, pero es difícil encontrarle un rumbo filosófico a eso. Siento que él lo logra.

Soy solamente un gen que ha existido por millones de años que quiere volverse a replicar. 

Le explicaba el otro día a mi hermana. Ella es más espiritual. Le digo que para aceptar todo esto, tienes que aceptar que no tienes ninguna misión especial en la vida. Te puedes reproducir y está bien, pero la humanidad ya no te necesita. Como colectivo, somos demasiado fértiles. Entonces eso te da la libertad de hacer lo que quieras.

La gente religiosa y espiritual necesita que sus vidas tengan un rumbo, una finalidad.

Hace muchos años, en un accidente, perdí el conocimiento y me desperté en un hospital. Pude haber muerto y hubiese sido totalmente ineventual. No morí y tampoco es importante. Todo sigue. 

Puede parecer que no le doy importancia a la vida, pero no es así. Es todo lo que tengo.

Y, como buen camaleón, no participaba mucho.

Estúpidamente, no le doy suficiente crédito a los camaleones. 

En un momento de estupor y lo que los alcohólicos llaman "momento de claridad", me di cuenta de que lo estaba haciendo mal.

Por muchos años este camaleón se mezcló entre la mediocridad. Es más fácil. Ya no.

Es hora de adaptarse a la excelencia. Llevo casi un año. Todo va muy bien, pero me espero más.

No quiere decir que a los que he conocido sean mediocres, sino que yo no tenía interés de verlos más allá de la mediocridad.

Sin embargo, muchos si han sido mala influencia y ni modo. Yo soy el que tiene la culpa de eso y el único también que lo puede arreglar. Ojalá fuera espiritual para que alguien me echara la mano, pero no pasará.

Y así está terminando la canción. Ya no dicen nada, pero la última parte de la letra es genial y se lo dedicaré a todos aquellos y situaciones que me provocaron un retraso hasta ahora, y que afortunadamente ya no están alrededor:

You're solid gold... I'll see you in hell...

Sin embargo, yo no creo en el infierno, entonces... hasta nunca, tontos! 

No les dije que esta entrada iba a durar lo de la canción, es lo que me tardé en escribir. Deben de ir en el minuto 5. Ni modo, ahora la escuchan toda.

19/07/12

De viejos amores...


Te extraño.

No me da pena admitirlo. Había algo en tu forma, algo que siempre pensé que no me parecía, pero en ti era perfecto. La estética tenía problemas contigo si te separaban en partes, pero en conjunto, solo eras belleza.

Seguro recuerdas mis dedos, había algo en ti que me hacía ser más sutil, sabes?

Te podía hacer susurrar, o gritar, en su momento.

No sé en dónde estás ahora, pero siempre tendré algo para recordarte... una foto.



Qué tontería. Es una vieja guitarra, y la extraño. Pueden notar ahí mis dedos espeluznantemente largos. Están tocando Re menor. El tono más triste que hay. Si saben de dónde es esta referencia, me caen muy bien.


"If you dream the proper dreams, and share the myths with people, they will want to grow up to be like you."


Ray Bradbury



Hay una historia que desde pequeño me marcó. Le robé a mi hermana uno de esos libros de "Horror", los que tenían varios cuentos cortos de terror o suspenso. No recuerdo qué número era.

En la historia, un tipo vaga por el mundo, pero con un "poder" especial. A donde sea que vaya, siempre se le hace conocido a alguien. O sea, lo reconocen en todos lados. Entra a un restaurante, lo reconocen y lo invitan a comer. Está en un bar, y alguna mujer lo confundirá con un viejo amante. Uno bueno. Y así.

Hasta que a alguien le recuerda a una persona muy mala y ya no tiene tanta suerte. No echo a perder la historia. No sé si sea de Ray Bradbury, pero estoy casi seguro que si. Si no, tiene más muy buenas.

Hace calor. Son las 6.24 de la mañana. Llevo despierto ya tres horas. Tal vez dos y un cacho. No sé bien qué he hecho hasta ahora. No recuerdo ir a dormir anoche.

Un amigo me pide consejos. Qué hacer con el insomnio. Sé de lo poco saludable que es. Fuma una cajetilla diaria y toma café como desesperado. En días buenos, se duerme a base de alcohol. Le digo esto. Se ofende. Disfruta tu insomnio.

Está amaneciendo. Me pregunto cómo será en otros lados ahora.

Frío. Así debe de amanecer, no? Aquí no. Ya estamos a más de 30 grados. O cerca. Hay humedad.

Es extraño.

Llevo ya un rato en San José del Cabo. No sé bien cuánto. No soy bueno para eso. Más de un año.

Ya soy veterano aquí. La primera vez que viví acá fue en el 2001. O 2002? No importa. Era otro Cabo. No había Costco. Por ende, no había civilización.

Llegué a desarrollar un terreno. A convertirlo en un residencial. Más bien a lotificar cuadros de tierra junto al mar y tratar de agregarle valor a tierra ya sobrevaluada. Fue fácil, la verdad.

El año pasado fui varias veces al terreno que desarrollé por estas fechas. Hay sequía, y se sentía terriblemente. No era así antes, qué faltaba?

Agua.

Voy manejando hacia los terrenos ayer. Me acompaña un amigo y un tipo interesado en invertir. Algo pequeño, saben? No es igual ahora que hace 10 años. Es del DF. Como yo. No lleva mucho tiempo aquí. Le emocionan estas cosas. Me recuerdo bien.

"Cuánto tiempo se hace de aquí allá? En serio es todo terracería?"

"Si. 45 minutos en terracería. Es buen masaje para la espalda."

Pregunta muchas cosas. "Mi camioneta es buena para estos caminos?" "Le has tocado la suspensión?" "Qué llantas usas?"

La respuesta es simple para mi amigo también cabeño y para mí. No hay vehículo que sea bueno para estos caminos. No lo pueden aguantar.

Pero "Y los 4x4?"

El 4x4 suena como algo milagroso para alguien que no los ha manejado. No lo son. Te permiten más que un coche con tracción en 2 ruedas, pero igual, si crees que te puedes meter a la playa con arena suelta nada más porque traes 4x4, pasarás un buen rato sacando tu vehículo de ahí.

"Entonces, nada sirve?"

No, todo sirve, pero por un tiempo.  Para callarlo, le decimos que una pick-up. 4x4. Unos costales de cemento atrás, para compensar la falta de peso.

Es poco divertida la conversación. Es poco divertido escribir sobre esto también.

Entras a la brecha y empiezas a vibrar. Se siente bien.

Les decía que el año pasado fue muy seco. Este año no. Me han dicho que este año seguro hay huracanes. Si lo creo.

Hay arroyos en el camino. Agua fluye. Hay nubes en las montañas, está lloviendo ahí. Cruzas charcos como en comerciales de Ford. Levantando lodo por todos lados. Perdiendo el control por un segundo. Si vienes de ciudad, tu instinto es pisar el freno. Si estás acostumbrado a estas condiciones, tu instinto es alinear el volante y pisar el acelerador. Lo recuerdo bien, aún tengo buenos instintos.

Me gusta, pero preferiría estar en el DF. El calor es sofocante y harta. Se lo digo a mis compañeros de excursión.

"Qué vas a hacer en el DF?"

"Voy a dar unos cursos de fotografía. También voy a ver si me da tiempo de filmar un corto y armar una compañía de actores."

"......"

No digo esto, digo que voy a liberarme del calor y visitar conocidos. Etcétera.

Sí voy a tratar de hacer todo eso. Tratar. No es nada del otro mundo. Si puedo. Repítetelo frente al espejo.

Es extraño. Al final, la gente que me conoció acá me conoció como administrador. Sabían que había estado en Nueva York, estudiando algo de música, pero sonaba como una de esas cosas que haces saliendo de prepa, sin importancia. Te deshaces de sueños para entrar ya a la vida real. O a la universidad.

En mi caso, no me los pude quitar, y después de casi 3 años acá, como desarrollador de terrenos, partí de regreso a NY. Terminé el curso que había comenzado antes y que por mis malos hábitos no pude terminar.

Regresé a los malos hábitos, pero son más fáciles de controlar cuando eres más grande. Pasaron muchas drogas, tatuajes, drogas, cine , cortos, drogas, fotografía, diseño de sonido.

Creatividad. Ahora la extraño terriblemente.

Regresé acá como fotógrafo. Sin embargo, tienes que ser fotógrafo de bodas para hacerla acá. Tal vez sea el mejor lugar para eso. Tengo fama de bueno, pero difícil. No tengo fotos de boda en la red. Si me pides ver mi portafolio, ya empezamos mal.

E iba a los terrenos. Sé cómo convertirlos en algo productivo. No sé bien cómo, ni estoy de acuerdo, pero lo aprendí. Mejor hago eso. Es buena excusa para ver playas bonitas y tener un buen masaje en el camino.

Pero tengo que ir al DF a tratar de despertar la creatividad. Tengo que. Sabes? Porque esto mata, si no hay variedad, algo muere.

Quiero un viaje también. Con mi padre. Según él, solo lo torturo. Lo hago subir el Tepozteco. Le hago andar a caballo 6 horas para ir al Paricutín. Y así.

Se queja, pero es un toro. Nunca ha estado en el hospital. A sus 67 años, es algo. Mi madre disfruta las historias con las que regresará.

Mencioné que fue soldado en la guerra de Vietnam? También. De hecho va a volver a sacar su libro que recuenta esto. "Un Mexicano en Vietnam". En Amazon, próximamente.

Mi padre y yo teníamos muchos problemas antes. No me entendía. No me entiende aún, pero sabe que hay algo ahí. Ve mi cara cuando manejo una cámara, o cuando toco la guitarra. Le gusta ver como se mueven mis dedos, dice. Se los presento:



Ahora le caigo bien. Casi como en la foto. Aprecia más cosas.

Soy práctico, también. Sé suficiente de electricidad como para reparar su tele y electrónicos y soldar cosas y así.

Todos deberían de saber soldar. Y  también saber para qué sirve un capacitor. En serio.

Voy por partes al DF también. Tengo que reparar mi computadora. Mi laptop es del 2005, o sea, una anciana. Le cambiaré el ventilador, otra vez. Aquí no se consigue nada. Voy a arreglar el motor de autofocus de un lente también.

"Qué bueno que tengas esas habilidades!" Me dicen. Más bien es que no quiero comprar compu nueva, ni lente nuevo. Me gustan. Es malo darle personalidad a un aparato, pero la tienen. La compu no tanto. El lente si. Sé perfectamente qué fotos he tomado con ese lente tan solo de verlas. El contraste. Perfecto. Repararlo con un técnico es el comienzo de la marcha fúnebre para los aparatos eléctricos y electrónicos.

Vean mi foto. Los amarillos y azules. Tengo 33 años. Ninguna foto mía de pequeño va a tener colores fieles. Creo que ni de adolescente. El tiempo ya degradó los químicos que componen la foto.

Por eso no entiendo por qué la gente usa cosas como Instagram...

Ya sé, mi foto de arriba está en sepia, que es lo peor que le puedes hacer a una foto.

Fue hace tiempo y no la tomé yo.

Conserven los colores. Si tienen que decaer con el tiempo, dejen que pase naturalmente. Hay un fenómeno psicológico que explica esta necesidad de nostalgia muy bien, pero ya es muy larga esta entrada como para ahondar en el tema.

Me gusta regresar a este blog. Tuvo fallas, y los que antes venían por aquí saben cuáles eran, pero todo puede volver a empezar.

No era el blog, yo tenía fallas y esto es un instrumento. En fin.

Escuchen esta canción. Cuando estoy triste, esta canción me pone peor... sin embargo, a veces, en una mañana calurosa, es perfecta...





What, once you're free, he hopes will be the very last time

Ego lets him know that's how much more was gained

08/05/12

Où gît votre sourire enfoui?

03/01/12

Comencé el año cansado. Con fiebre. Con gritos alrededor. Celebración. C.

Es raro que no me moleste tanto la fiebre? Es como un desinhibidor natural. En el día, seguro no en mis 5 sentidos, conecté la guitarra eléctrica. Toqué varias horas. Rompí callos y vi sangre. No me molestó. Hasta que de plano me sentí muy mal.

El malestar es un gran motivador.

Vean:


Ella se llamaba Ekaterina Svanidze. La primer esposa de Josef Stalin. Murió a los 22 años. Cuando murió, según dicen, Stalin dijo:

"This creature softened my heart of stone. She died and with her died my last warm feelings for humanity."

Sabemos bien qué pasó después.

No entiendo bien a Stalin.

Lo que es indudable es que el malestar es un gran motivador.

Mucha gente se imagina que los músicos, por ejemplo, ingieren drogas y así se inspiran. O sea, creen que después de inyectarse heroína, toman su guitarrita y se ponen a componer. No es verdad. Traten de escribir una canción mientras tienen un orgasmo.

La verdad es que la inspiración viene de los bajones, que es cuando te das cuenta de muchas cosas. La falta de químicos benevolentes nos hace darnos cuenta en extremo lo precario de nuestra situación.

Que nada es importante porque de todos modos vamos a morir o que todo es importante porque nos vamos a morir. Agreguen símbolos de interrogación o exclamación y cubren una buena parte del espectro de la mentalidad del artista.

Últimamente quiero dedicarme más a la música, pero es seguro porque tengo ya 33 años, entro al número 34, y siento que se me acaba el tiempo.

Escribir 33 años cuando los tienes es raro. No me siento de 33, quiero pensar, pero la verdad es que sí los recuerdo. Todos. Son muchos. Se me han perdido algunos días. Tal vez meses. Aún así, son muchos.

Mis ganas de dedicarme a la música pueden venir también de que no me siento a gusto en la fotografía. No como la estoy haciendo.

Quiero estar afuera. Ver. Tal vez se escuche triste para muchos, pero si un genio o algo me prometiera que no tendría que preocuparme por dinero nunca si tan solo me dedico a vagar el mundo con una cámara, seguro lo haría. Límite de tiempo en cada lugar. Perfecto.

Se escucha como una vida solitaria, pero conocería más gente que nadie. Me enamoraría más que nadie. No habría tiempo de la decepción que provoca el pasar tiempo con la gente.

Sueños guajiros. Como el que sueña con ir a Marte, aunque le digan que es un viaje del que no regresaría vivo, o que tal vez no llegue. A mi se me hacen unos locos, pero de que los hay, los hay.



Este hombre, Michael Collins, es el menos recordado de la misión Apollo 11. El ha estado más aislado que nadie más en la historia de la humanidad. Mientras Neil Armstron y Buzz Aldrin exploraban la superficie lunar, él orbitaba la luna. Lejos de todos. En una pequeña cápsula.

En contraste:



Ella fue de las primeras estudiantes negras en ingresar a una preparatoria "mixta" en Estados Unidos. La molestaban todo el dia. Sus compañeros hacían sonidos de simio cuando pasaba.

Tal vez Michael Collins tuvo grandes momentos de soledad.

Lo que me molesta es que estoy tomando fotos de momentos bonitos cuando en realidad están pasando otras cosas que me estoy perdiendo y la mayoría son malas.

Tal vez el problema es que me gusta demasiado la fotografía como para dedicarme a ello.

Por eso, el propósito de este año es dedicarme a otra cosa, hacer dinero en algo que no me guste. Así dejaré todos mis momentos de alegría a mis "hobbies". Ojalá.