03/01/12

Comencé el año cansado. Con fiebre. Con gritos alrededor. Celebración. C.

Es raro que no me moleste tanto la fiebre? Es como un desinhibidor natural. En el día, seguro no en mis 5 sentidos, conecté la guitarra eléctrica. Toqué varias horas. Rompí callos y vi sangre. No me molestó. Hasta que de plano me sentí muy mal.

El malestar es un gran motivador.

Vean:


Ella se llamaba Ekaterina Svanidze. La primer esposa de Josef Stalin. Murió a los 22 años. Cuando murió, según dicen, Stalin dijo:

"This creature softened my heart of stone. She died and with her died my last warm feelings for humanity."

Sabemos bien qué pasó después.

No entiendo bien a Stalin.

Lo que es indudable es que el malestar es un gran motivador.

Mucha gente se imagina que los músicos, por ejemplo, ingieren drogas y así se inspiran. O sea, creen que después de inyectarse heroína, toman su guitarrita y se ponen a componer. No es verdad. Traten de escribir una canción mientras tienen un orgasmo.

La verdad es que la inspiración viene de los bajones, que es cuando te das cuenta de muchas cosas. La falta de químicos benevolentes nos hace darnos cuenta en extremo lo precario de nuestra situación.

Que nada es importante porque de todos modos vamos a morir o que todo es importante porque nos vamos a morir. Agreguen símbolos de interrogación o exclamación y cubren una buena parte del espectro de la mentalidad del artista.

Últimamente quiero dedicarme más a la música, pero es seguro porque tengo ya 33 años, entro al número 34, y siento que se me acaba el tiempo.

Escribir 33 años cuando los tienes es raro. No me siento de 33, quiero pensar, pero la verdad es que sí los recuerdo. Todos. Son muchos. Se me han perdido algunos días. Tal vez meses. Aún así, son muchos.

Mis ganas de dedicarme a la música pueden venir también de que no me siento a gusto en la fotografía. No como la estoy haciendo.

Quiero estar afuera. Ver. Tal vez se escuche triste para muchos, pero si un genio o algo me prometiera que no tendría que preocuparme por dinero nunca si tan solo me dedico a vagar el mundo con una cámara, seguro lo haría. Límite de tiempo en cada lugar. Perfecto.

Se escucha como una vida solitaria, pero conocería más gente que nadie. Me enamoraría más que nadie. No habría tiempo de la decepción que provoca el pasar tiempo con la gente.

Sueños guajiros. Como el que sueña con ir a Marte, aunque le digan que es un viaje del que no regresaría vivo, o que tal vez no llegue. A mi se me hacen unos locos, pero de que los hay, los hay.



Este hombre, Michael Collins, es el menos recordado de la misión Apollo 11. El ha estado más aislado que nadie más en la historia de la humanidad. Mientras Neil Armstron y Buzz Aldrin exploraban la superficie lunar, él orbitaba la luna. Lejos de todos. En una pequeña cápsula.

En contraste:



Ella fue de las primeras estudiantes negras en ingresar a una preparatoria "mixta" en Estados Unidos. La molestaban todo el dia. Sus compañeros hacían sonidos de simio cuando pasaba.

Tal vez Michael Collins tuvo grandes momentos de soledad.

Lo que me molesta es que estoy tomando fotos de momentos bonitos cuando en realidad están pasando otras cosas que me estoy perdiendo y la mayoría son malas.

Tal vez el problema es que me gusta demasiado la fotografía como para dedicarme a ello.

Por eso, el propósito de este año es dedicarme a otra cosa, hacer dinero en algo que no me guste. Así dejaré todos mis momentos de alegría a mis "hobbies". Ojalá.