21/03/08

Azazel


Soy un fan de la Ciencia Ficción. Con los años, le he dejado de poner atención por diversos motivos, tal vez un poco por la madurez(?) ó simplemente porque ha cambiado un poco el concepto desde que yo era pequeño.

Me da orgullo decir que alcancé a tener una infancia en la que la realidad "virtual" (como la que existe ahora, gracias a los juegos de computadora u otros adelantos tecnólogicos) era muy limitada. Las caricaturas eran lo más "avanzado" en cuestión de representación gráfica de ciencia ficción, las películas de este género realmente nunca causaron gran efecto en mí. Sé que soy de la generación de Star Wars y todo eso, pero realmente creo que no vi la película completa hasta hace algunos años. No fue de mi agrado, y creo que fue gracias a que estuve expuesto, por fortuna, a otro tipo de historias de un escritor llamado Isaac Asimov.

Hace aproximadamente unos 20(!) años, yo tenía una fijación con la revista Muy Interesante. No sé por qué, seguro que no entendía nada de lo que leía, pero me fascinaba que hubiera tantos datos y fechas en una revista. No sé si tenía algún grado de autismo ó alguna enfermedad obsesiva, pero las estadísticas y los datos me encantaban. Para que se den una idea, fingía ver el beisbol en su totalidad, pero realmente estaba al corriente de los promedios de bateo, ponches, y diferentes cosas que pasaban en la pizarra, mucho más que en lo que estaba pasando en el campo. Muy Interesante parecía estar hecho para mí. Para mi poca capacidad de concentración, su formato era ideal, pues no contenía muchos artículos de más de 1 ó 2 páginas, y aún los artículos largos estaban plagados de pequeñas ventanitas con más información que ,aparentemente, rompían con el flujo del artículo, pero eran bastante útiles para mí.

De tanto leer la revista (sin entender mucho los conceptos que manejaba) comencé a reconocer nombres. Uno de ellos era Isaac Asimov. Sus aportaciones tenían una foto suya junto al escrito, y era , para mí, el prototipo de un científico loco. No tenía idea alguna de que sus aportaciones al mundo de la literatura eran mucho más conocidas que sus méritos como científico.

Un día, en Cuernavaca, me encontré un libro de él. Inmediatamente reconocí el nombre por la revista y me causó mucha curiosidad. En la portada había un demonio rojo tratando de entrar ó salir de una bolsa de un saco. Lo empecé a leer y quedé atrapado. Nunca había reído tanto con un libro en mi vida. Las historias trataban de un hombre llamado Bitternut, amigo de Asimov, que había descubierto un conjuro para traer a un pequeño demonio a esta dimensión. El demonio, que siempre era solicitado cuando estaba en alguna situación comprometedora (en la ducha, ó con algún demonio del sexo opuesto, etc.) tenía muy mal humor, pero le podía conceder un deseo, siempre y cuando éste fuera para beneficio de los demás. Sobra decir que lo que éste individuo trataba de hacer era ingeniárselas para tratar de que ayudando a los demás, el pudiera sacar ventaja, jamás con resultados positivos. Al final de la historia, que era contada mientras compartía el almuerzo ó la cena con Asimov, Bitternut se retiraba, siempre "permitiéndole" a Asimov pagar la cuenta, como una especie de restitución por la historia recién contada.

He mencionado antes que me gustan los "monstruos" y los genios de la literatura, pero se me han hecho siempre un poco impersonales. Antes, describiendo el por qué de mi gusto por Kurt Vonnegut, mencioné que era como un amigo, nada condescendiente, y que no me estaba tratando de "iluminar" ó enseñar con cada página que volteaba. Este gusto tal vez sea en gran parte gracias a Asimov, pues su manera relajada de escribir, acoplada a un sarcasmo extremadamente gracioso, me atrajo de inmediato.

De más grande fui descubriendo el resto de sus obras, con gran sorpresa de que Azazel no había sido lo mejor que había escrito. Sus historias sobre los robots y el futuro en general estaban cubiertas de datos científicos inventados por él. Inventaba palabras nuevas para describir procesos químicos ó diferentes reacciones físicas, todas inventadas por él, pero siempre con una base lógica dentro de la historia. Sus historias tenían que ver con sentimientos de máquinas y perspectivas alternativas de mundos futuristas, con suficiente emoción para igualar sus capacidades descriptivas.

En fin, ojalá pudiera decir (para parecer más sensible e inteligente) que Cortázar, Borges ó Shakespeare han sido los autores que más me han impactado, pero no. Mis favoritos siempre han sido autores más directos, y sobre todo a los que leo con una media sonrisa siempre en el rostro.

Todo este post surge a partir de mi reencuentro con este libro después de años de no saber en dónde estaba. Lo leeré otra vez para recordar mi niñez y , ojalá, para pasar un rato tan agradable como el que pasaba aquel niño con demasiada imaginación y tan poca capacidad de enfoque.

Les dejo una historia corta que es de mis favoritas, "The Last Question", la cual pueden leer aquí. Es protagonizada por el Multivac, una supercomputadora que tiene presencia en varios de sus libros.

Asimov murió en 1992, después de escribir más de 500 libros. Tal vez nunca los lea todos, pero llevo más de 20.

Algo es algo...

6 comentarios:

One güey dijo...

jajaja, está cagadísima el final de la historia. La verdad creo que yo también tengo pedos para leer, estoy seguro de que soy disléxico y pierdo la concentración muy fácilmente (me quedo concentrado en mis propios pensamientos y me olvido de seguir con los que estaba leyendo del autor). A decir verdad, no leí el cuento por completo, después del primer capítulo me decidí por ver el final y después chequé en medio y entendí por donde iba la onda (ja, qué chafa soy). Creo que Asimov sobreestima la capacidad del hombre de ponerse de acuerdo consigo mismo, y también me parece que sobreestima la importancia del hobre dentro del universo y la naturaleza, aunque claro su preocupación es otra, más bien el orden y el caos.
Buena historia, hasta leí la mayor parte de ella,
saludos

Xavier Munguía dijo...

Jaja, creo que yo también requerí varias repasadas para leerlo la primera vez.
Creo que esas sobreestimaciones son las que me atraen, al parecer todo es posible dentro de sus historias, y no parecen tan fuera de lugar. La importancia del hombre en sus historias se me hace muy optimista también, aunque yo si soy de los que piensa que sin hombre no existe el universo. Aunque sólo para poder vivir tranquilo, si pienso demasiado en eso me provoca pensar en exceso...
Saludos!

Gaby dijo...

no manches esta larguisima! me quede a la mitad del segundo capitulo... pero la vdd esta chida, la tendre que leer por partes, o me empieza doler mi cabezita!

regreso!

besitos!

Xavier Munguía dijo...

Jaja..si es medio larga, pero ojalá te guste!
Besos!

Pável dijo...

Me gustaría decir que los libros que más me han marcado son gordos, gruesos, sesudos e impenetrables, para ganarme el respeto de la concurrencia.

La verdad es que es El Principito y toda una cauda de cuentos infantiles que leí antes de los 10 años. Después, pocas cosas se han acercado.

Xavier Munguía dijo...

Si los libros gordos y cargados me han enseñado algunas cosas, pero la verdad nunca los he disfrutado como algunos más "light". Que bueno que mencionas a "El Principito", me acuerdo que al leer ese libro de más chavo, todas las situaciones se me hacían perfectamente lógicas, jeje.
Extraño eso.
Saludos!