Ayer estaba recordando los inicios de mis 20s.
Es extraño, creo que todo era mejor en apariencia, pero con grandes fallas.
Comenzando con frivolidades, creo que era cuando "mejor" estaba. Era muy delgado y por el estilo de mi cuerpo logré ser medida 30/34 en trajes. O 32. No recuerdo bien, pero es la talla que utilizan para poner en los maniquíes, me lo decían siempre. Tenía un aspecto desgarbado, pero me vestía mucho mejor qué ahora, hablando convencionalmente. Siempre usaba camisa (nunca fajada, ñoños), siempre mangas un poco subidas, pantalones de mi talla siempre, cara de mamón siempre presente. Ciertamente fue cuando tuve más éxito con mujeres de gustos más superficiales. Fue también la época en la que descubrí a las mujeres mayores y también, a veces, casadas. No era un modelo ni nada parecido, pero tenía una buena combinación para la edad.
Sin embargo, todo esto era una falacia. Mi delgadez se debía a la manera en que abusaba de mi cuerpo. Para esa edad, yo ya estaba bien entrado en varios vicios, ya había vivido "solo" en Nueva York, aprendido más sobre estos vicios y regresado para entrar a una de las universidades más ñoñas de México. Procedí a ser muy mala influencia para mucha gente, aunque por fortuna fue corta mi estadía. Yo pensaba que fumar dos cajetillas de cigarros diarias, algunas líneas para cuando falta la energía y el vodka era algo muy "cool". Ahora me da escalofríos pensar en eso. Afortunadamente creo que heredé el hígado de alcoholico de mi padre, pero ahora por escribir esto moriré de una cirrosis horrible, como mi abuelo del lado de mi madre. Desafortunadamente también conocí a muy buenas personas en esa estapa que tienen esa imagen de mí. No ha sido bien complementada nunca por mis tatuajes y piercings y mi actitud valemadrista. Imaginen que me mudé a una ciudad en la que no conocía a nadie para cambiar esto. Afortunadamente, tuve mucho apoyo y sentía a mi familia muy cercana, aún cuando estaba viviendo en un departamento sin amueblar, encerrado y abusando del alcohol para sustituir otros vicios. Después de un rato, me di cuenta de la clase de persona que era y no me gustó nada. Venga primera depresión existencial, y la única vez que pensé que mi vida realmente no valía la pena.
Mi seguridad y autoestima eran bajísimas y ya no quería truquitos para levantarme el ego rápidamente, pues me sentía peor después de pasados los efectos de las drogas. Un gran problema para mi autoestima era mi ignorancia. Yo apenas acabé la preparatoria, rompí el récord de faltas de ésta y me dediqué a hacer otras cosas en lugar de aprender. No entendí bien cómo pasé el exámen de admisión del ITAM, me pareció muy fácil, hasta que vi que era una trampa para exprimir la colegiatura de retrasados mentales como yo por un par de semestres y luego dejar que se dieran de baja solitos.
Sin embargo, cuando me mudé a Aguascalientes y me quité muchos malos hábitos (excepto fumar, eso tomó más tiempo), descubrí la meditación y las ventajas del vegetarianismo (sé que suena todo teto new age, pero estar en ambientes positivos fue un gran cambio para mí, más que todo los detalles de estas prácticas). Sin embargo, me molestaba mi ignorancia. Entonces me enrolé en la divertida y bella UAA en la honorable carrera de Letras Hispánicas, tomé un muy mal trabajo vendiendo cursos de inglés y traduciendo y me estuve ahí un rato. Esto para combatir mi ignorancia, comenzando por las letras, que era lo que se me hacía más noble de todas las artes, aún siendo músico. Eventualmente salió una buena oportunidad de trabajo y dejé Aguascalientes, pero la actitud estaba ya sembrada en mí.
Gracias a todo esto, me he podido dedicar a varias cosas. He tenido gran suerte para conocer a grandes personas en todos los lugares a los que he ido. Quiero pensar que estas personas ven a través de mi cara de mamón y actitud altanera algo noble, pues sí atraigo al buen elemento.
Saltamos a mis 30s y la situación es totalmente diferente. Ya no tengo esos vicios (palabra clave es recreación, recuerden), y mi actitud es diferente. Todo esta entrada fue inspirada por un árticulo que leí sobre la edad en las mujeres y el trauma que les provoca. Me gusta leer los comentarios de estos artículos y había uno que captó mi atención. El artículo estaba en inglés y cito de memoria:
"I'm a man in my thirties, so my awesomeness only increases with age."
Es cierto. Bueno, tal vez no, pero así te sientes.
Tal vez ya no sea guapo y no me pelen las mujeres de gustos frívolos que pasan la mitad del día enfrente del espejo, pero ese cambio que di hizo que ya no me dé pena abrir la boca al platicar con mujeres inteligentes. Dejemos las mujeres, con PERSONAS inteligentes. Antes era una aventura decir algo y mis habilidades sociales decayeron gravemente.
Ahora no, salgo y veo a la gente a los ojos. Discuto de todo, especialmente con gente experta en temas que yo no, para aprender más. Estoy aprendiendo muchas habilidades y cambiando mi forma de pensar de manera gradual, para que en algunos años pueda ya decir con seguridad que soy un artista o lo que sea, pero que esa definición sea inamovible.
Físicamente, ya no soy ese flaquito violento, para acabarla de joder, de antes. Mis hombros son más anchos, según yo aprovecho mejor mi altura, me siento más potente. Puedo caminar todo el día sobre piedras o de subida y no me causa grandes problemas. Mi cabello adelgaza y mi piel se arruga, pero son cosas que se llevan con orgullo ya a esta edad. No soy un niño, ni un joven, estas cosas me lo recuerdan.
Sin embargo, todavía retengo muchas cualidades de mi juventud. La sonrisa enciosa de baboso ahí está. Mi sentido del humor se volvió un poco menos oscuro y más divertido para mí. Las horas de diversión de las que puedo disfrutar burlándome de la gente se vuelven más preciosas.
Mi potencia (relativa) no sólo es física, está también presente en mi actitud. Si lo deseo, puedo cambiar la actitud de un cuarto al que entro, ya sea positiva o negativamente. Eso es nuevo para mí. Me deberían haber hablado de todo esto antes.
Ya se alargó esto. Para resumir, los treintas son solo un número, lo importante es estar bien y ahí voy.
O algo así, no soy bueno para resumir. Mejor escuchemos algo coherente con esta entrada:
Recuerden:
"...everythings cool in the mind of a gangsta
'cause gangsta-ass niggas think deep."
Si no les gusta el hip-hop, entonces ésta también me pone de buenas:
Thank Goodness For The Good Souls
03/02/10
Sobre los 30...
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Xavier
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1:43 p.m.
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21/01/10
Vuelta
Había escrito una entrada acá antes, pero la verdad es que era muy mala. No es bueno escribir extensivamente cuando estás de malas, pues todo saldrá exageradamente negativo. Errol Morris decía algo así. Si quieres ver el estado real sicológico de una persona, ponle una cámara enfrente y un micrófono y espera un rato. Algo así. Escribiendo es lo mismo, sobre todo en un espacio así, pues para mí es un espacio alejado un poco de la realidad. Para eso es, pues.
Como siempre, la vida me pone en mi lugar. O por lo menos algo me hace más sensible a cosas que pasan que me hacen pensar acerca de mi actitud.
Entonces así empezó el día de ayer:
Me levanto y checo mi correo. Yo me sentía algo raro, pues en el transcurso del día iba a rechazar un trabajo y eso me tensa. El trabajo involucra regresar al DF. En fin, escribo un correo de agradecimiento y lo mando. Al mal paso darle prisa.
Tengo correos atrasados de Facebook, y por fin los veo. Entro a Facebook y se abre el chat y se abre una ventana con un simple "Hola! Te acuerdas de mí?"
"Sí, claro. Querías rentar mi departamento en San José cuando me fui. No sabía que te tenía aquí."
"Si, creo que desde hace rato, igual por los correos y las invitaciones que se mandan y eso. Oye, es chistoso, creo que tu ex anda con mi ex! Jajaja!"
"Hmmm, creo que ya no. Sí anduvieron un rato, pero creo que ya tronaron. Lo sé porque mi ex me mantiene al tanto de todo lo de su vida, aunque no se lo pida, jeje"
"Jajaja! Qué mal!" Blablabla, recordando viejos tiempos en el pueblo.
Y bueno, total que necesita unas fotos y me recomendaron. Es extraño que tenga ganas de sacarle fotos a alguien, pero a ella sí. Claro que es guapa, pero no la típica guapa. La mayor parte del tiempo no sé cómo sacarle fotos a mujeres, pero como que a ella si la imagino en poses y contraluces. Bueno, despertó al fotógrafo dormido en mí, ya tenía rato que no quería sacarle fotos a alguien.
Total, cierro la computadora. Con cuidado. Ya trato mi computadora con cuidado, porque casi se nos va. La arreglé yo, entonces es inminente su deceso. Tiene como 5 años, lo que serían como 140 años en humano. Le arreglé el ventilador y ya no suena. Me siento un poco orgulloso, pero seguro algo estuvo mal y explotará en el momento menos pensado.
Bueno, me preparo porque iré a Cuernavaca. Voy a ver algo de trabajo ahí también. Bueno, dizque trabajo. Ya saben, lo de los pagos todavía no está muy claro, pero es un buen proyecto y nadie está transando a nadie.
Este proyecto es como ingeniero en audio, algo en lo que ya hace rato que no trabajo, pero en lo que más seguridad tengo. Y lo que más me gusta.
Venga, dos de dos en el día.
Complementando todo, como papadzules a la hora de comer con excelente compañía. He comido papadzules dos veces en la misma semana. No sé si haya mejor augurio para un buen año.
Regreso a casa de mis padres y mi padre me pide que le ayude a rearmar su estudio y todas las cosas de pintura que tiene guardadas. Se le antojó pintar otra vez. Perfecto.
La plática, como siempre, del futuro. Le cuento mi día y que mi motivación anda mejor.
"Y qué pasó con la chamba de acá?"
"Les dije que no." Bajo la cabeza y espero el madrazo.
"Qué bueno. No te regreses a esta madre." Procede a hablar despectivamente del DF. Por primera vez en un rato, no le hago segunda. Me dice que veamos una película. Recomiendo "Secrets and Lies", es un buen final a un buen día.
Aunque no lo crean, si entristece un poco el no venir al DF. Hay personas geniales aquí, comenzando por mi familia, y lugares que me traen recuerdos de mi pasado. No nací acá, pero sí crecí aquí y formé las bases sólidas del individuo que escribe sandeces acá ahora. Los detalles se hicieron en otros puntos geográficos, pero el DF es buena base.
Mi tiempo en San Miguel se acaba también, creo. Buscaré otra vez vivir junto al mar. En un lugar igual, pequeño y pintoresco. Alomejor en un lugar donde no conozca a nadie, otra vez.
No me da miedo cambiarme. Si algo he encontrado en lugares en donde no conozco a nadie, es que atraigo a gente buena. Hay gente buena en todas partes, aparentemente. No tengo idea de por qué atraigo a gente buena, pero creo que no soy tan gandalla. Y a veces soy chistoso. O no sé, pero sólo he tenido buenas experiencias. Creo que soy más social de lo que creo.
La entrada que borré era una especie de informe de gobierno de Xavier. La hago cada año y acá va la de este año. La borrada no cuenta.
Sigo midiendo 1.80, peso 80 kilos. Vivo en San Miguel de Allende, lugar en donde caminar e interactuar con la gente alegra la vida. Rento un pequeño cuarto/estudio a unos viejitos. El cuarto está hecho de adobe y el techo tiene vigas. Tengo 31 años, a veces me siento de 20, a veces de 40, pero la mayor parte del tiempo me siento vivaracho. Es buena palabra esa, según yo. A mi avanzada edad, sigo siendo tan curioso como el pequeño niño que veía todo con la boca abierta y que nunca hablaba porque le daba pena. Creo que soy algo raro, pero inofensivo. Mi piel decae con el tiempo y el sol. Aún lloro con películas y canciones que considero tristes y todavía río como pendejo (en el sentido chileno, weon) con las películas chistosas. Hablo solo de manera habitual y me caigo bien. Sigo soltero, no hay indicios de que cambie en el futuro próximo. No tengo fantasmas de ex novias ni nada así que me atormente, por lo cual me considero listo para lo que venga en ese aspecto. Si no, no hay bronca. He tenido novia sólo por 18 (juntando todas mis relaciones) de 376 meses de mi vida y, hasta ahora, el balance es bueno. Comienzo un año motivado por mis habilidades y por la forma que tengo de vender mis habilidades. Me considero poco talentoso, tal vez, pero mis especialidades son valiosas. Aún no me cierra la barba, creo que nunca cerrará y me alegra. Me rasuro y aún reconozco al niño baboso que sale en fotos de mi niñez. El cuerpo decae, pero no el espíritu. Carajo.
Ahora anden y tengan buen año, por favor.
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Xavier
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12:55 p.m.
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14/01/10
Hoy comí...
...papadzules.
Si me conocen, saben lo que significan para mí.
Pequeñas cosas, recuerden.
Entonces discuto en la comida:
"No sé por qué ya no siento el picante. Si algo es muy picoso, me dan ganas de estornudar, pero nada más."
"...qué interesante."
Cierto. Comí papadzules con una salsa de habanero con aceite de olivo. No hay mejor forma. Tienen huevo, esos papadzules. Rompo mi vegetarianismo por ellos, solamente.
Me preguntan a veces el por qué de mi "supuesto" (papadzules) vegetarianismo.
Me dan pena los animales, pero sé bien que para eso son. Para sacrificarse. Me molestan cosas de su procesamiento de estos días para convertirse en el platillo que degustarán en un restaurante argentino o algo.
Como que vivan la mayor parte de sus vidas paradas en caca hasta el estómago. Y que coman grano. No pueden comer grano, no lo digieren, sólo las infla. Les tienen que agregar cosas como bacterias para que puedan digerir y blablabla.
Argumentos de vegetarianos. No importan. El chiste es que me siento mejor si no como carne.
Sentirse mejor es lo único que importa.
Mi padre está redescubriendo eso últimamente. El año pasado tuve que disculparme con él porque lo molestaba demasiado acerca de lo que come. Dejé de molestarlo y lleva 2 pulgadas menos en la cintura.
Así es él. Yo también. Si me dicen que tengo que hacer algo, no lo haré. Y haré eso que quieren que no haga enfrente de ustedes, con una cara de placer incontenible.
Pasemos a mejores temas:


Cebra.
Son padres, no?
Platicaba con mi padre el otro día:
"Entonces, sabes qué vas a hacer este año?"
Pensé por un momento, pero luego dije esto:
"¿Cuántas veces me has preguntado eso en lo que llevo de vida?"
"Jajaja.....ja..."
No, no lo sé. Él si sabe, según él, y le da miedo.
Verán, algún día tuvimos una discusión de mi, acerca de mi pasión a la fotografía.
Le dije que no me sentía como fotógrafo, pero si quería ver muchas cosas. Realmente no me interesa mucho que quede plasmado, simplemente veo cosas padres de repente y me gusta tomarles foto, pero ya es algo diferente. Pura estética. La emoción está en el momento.
Lo que le da miedo a él es mi busqueda de esa emoción.
Tengo muy buena memoria. Como las cebras.
Eso lo inventé.
Me acuerdo de todo. En serio. Si me conocen, me acuerdo de cada conversación que hemos tenido. Siempre actúo como si no, no sé para qué.
No debí decirles esto.
No importa.
Leo acerca de la crisis en Haití. Veo que mucha gente en Facebook pone teléfonos y demás cosas para donaciones. Se sienten mal y tristes, según dicen. No sé por qué no les creo.
Estamos en un momento terrible. Antes no sabíamos qué era lo que realmente pasaba en el mundo, pero de repente teníamos internet y vimos que alomejor no era necesario.
Tal vez había una idea romántica acerca de la información, pero es sólo eso. Creo que nuestra sensibilidad tiene un límite. Números como los cientos de miles de muertos allá son difíciles de comprender.
¿Cientos de miles? Con ver a un niño muerto tengo.
Alguien murió junto a mí alguna vez.
Manejo alguna vez hacia Cuernavaca. Pasando por el lugar de los hechos.
"¿Te trae malos recuerdos?"
Todo el D.F. me trae malos recuerdos.
Fui infeliz aquí. Por eso no quiero regresar. Sé que ya pasó mucho tiempo y que no tiene que ser igual, pero no tengo buenos recuerdos del D.F.
El que sea una ciudad horrible con gente paranoica no me importa mucho. Yo soy horriblemente paranoico.
Tenemos un problema, saben?
Les empezaba a decir que no nos importa nada mucho. Tenemos mucha información y no sabemos qué hacer con ella. No es necesaria.
Nuestra supervivencia como especie no depende de esto. ¿Ven?
Nos importan cosas en un radio de acción muy corto porque es lo que podemos controlar. Nuestra individualidad es un error genético que proviene de nuestra ineficacia como animales salvajes.
Somos sociales. Como las cebras.
Las cebras corren más rápido.
Platico más con mi padre últimamente. Creo que ya se hartó de su retiro y anda buscando qué hacer. Me alegra demasiado esto.
Bueno, platicamos y me pregunta que si tengo miedo a morir. Le digo que sí, claro, pero no pienso en eso.
"Cierto, tienes razón."
Me encanta cuando me responde así. Abre los ojos y se sorprende de que su hijo tenga una respuesta medio chistosa y honesta.
"Eres feliz, verdad?"
"Sereno, creo."
"¿Cómo le haces?"
"No he tenido novia en 4 años."
"Cierto, tienes razón."
Pero es en serio eso de que no pienso en la muerte. Me entrené tanto, que ahora que estoy escribiendo acerca de eso, no tengo ni idea de qué pensar. ¿En qué piensan cuando piensan en la muerte si no saben qué es?
Respondan, por favor.
Otro momento:
"¿No te preocupa que tanto madrazo que te has dado te causó daño cerebral?"
"Creo que mi daño cerebral no me permite preocuparme por eso. Tengo una idea para unas cortinas con diseños que parezca que te sonríen cuando están abiertas, y ponen cara triste cuando las cierras porque no dejas entrar el sol. Tal vez vengan con una pequeña bocina y se escuche un sollozo cuando las cierren. Traumaré a una nueva generación de niños, como con la alcancía de cara de payaso que ponían en el buró junto a mi cama de niño. Gracias por eso."
"Cierto. Tienes razón."
Otra conversación:
"¿Cómo le has hecho para bajarle a lo violento que eras?"
"No sé. Maduré, supongo. De todos modos a veces cierro los ojos y lo primero que se me viene a la mente es una imagen mía grítandole a alguien. Y no es un berrinche, sabes? Es por algo importante."
Esa conversación no pasó.
Les puedo contar muchas cosas que me han pasado, pero mis historias realmente interesantes jamás ocurrieron. Extrañamente casi no involucran sexo ni drogas ni nada popular entre la chaviza.
Un cúmulo de situaciones raras.
Como cuando me di cuenta de lo que es el tiempo.
No, no sé ni qué sea, pero me di cuenta que depende de mi cerebro.
Recuerdo el impacto. Girar una vez. Otra vez. Otra vez. Me detiene el árbol. Silencio.
Tardaron 3 o 4 segundos en leer eso, pero pasó como en uno. Y recuerdo exactamente todo y lo pendejo que me sentí por no fijarme bien antes de cruzar la avenida.
Síndrome de Estrés Post Traumático.
¨Muchos. En serio."
Eso me decía ella. Las sicólogas tienen algo y ella era joven y hermosa. Nada de lo que yo le decía era cierto, pero veía como yo le gustaba cada vez más. Era adictivo y nada ético, o sea casi perfecto. Ella me analizaba y yo la examinaba. En el peor de los sentidos. Bueno, en todos los sentidos.
Eso hago a veces. Examino a la gente y me imagino qué puedo hacer o decir para que pongan esa cara. La que les contaba que pone mi padre.
Me imagino alguna conversación con alguien que conozco y pienso en cosas que decir que me hagan parecer muy listo. No funciona con una persona nada más y eso me molesta.
Y, de repente, pasa. Tal cual. Y ponen esa cara.
Deberían de aprender de las cebras. Nada las sorprende.
Y eso qué haces, para qué? ¿No es una pérdida de tiempo?
¿Qué significa perder el tiempo? Pendejo, cómo sabes que el tiempo que paso admirando mi ombligo tiene menos valor que el que pasas desarrollando una droga que cure el SIDA?
"¿Hmmm, qué tal si invento una droga que cause que el cerebro tenga una diferente percepción del tiempo. O sea, para que vaya más lento!"
"Serías un genio, por supuesto. Peeeero, eres imaginario. Ni siquiera eso, eres yo y tus fantasías estúpidas provocadas por tus diversas conmociones cerebrales y experiencias con ácido metanfetimado están aburriendo a la gente."

Publicadas por
Xavier
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10:30 p.m.
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