22/11/07

El Tiempo

Creo que llega un momento clave en la vida en el que te das cuenta de que no crees en nada más allá de esta realidad y que ya de todos modos perdiste la capacidad de creer, espiritualmente hablando. Tal vez por mucho tiempo te imaginas una epifanía ó algo, cualquier señal, que te traiga algún tipo de fe. Lo peor es que aunque pasara algo así, se le encontraría algúna explicación racional...

Cuando llega ese momento, de aislamiento espiritual, pareciera como que el tiempo realmente comienza a acelerarse. Así, de repente.

En lugar de la eternidad que les espera a mucha gente creyente de varias cosas, a ti te tocan algunos años solamente.

Se llega a comprender que a lo que le tienes miedo es a no tener tiempo de hacer todo lo que quieras hacer, no a la muerte por sí sola.

Se comienzan a hacer cuentas y no te va a alcanzar el tiempo para hacer todo lo que quieres hacer, ni visitar, ni experimentar.

Los 60 años (siendo optimistas) que quedan parecen pocos. Muy pocos. Es muy probable que sean menos.

Llega la desesperación. Algo se debe poder hacer para solucionar la enfermedad que es el tiempo. El estar estático debería ser la solución. Al fin y al cabo el tiempo es tan sólo una medida de tiempo, una manera de medir cuánto me tardo en llegar de punto A a el punto B, aún en nivel subatómico es así de simple. Pero no. No te puedes quedar estático, hay movimiento aunque no quieras, aún en estado de putrefacción ya después de muerto hay movimiento que no puedes controlar.

Y entra el pánico. Realmente no vas a poder hacer nada. Por cada ocasión en la que te sentiste invencible cuando eras un niño ó un adolescente, la vida te acaba de dar el equivalente a mil "estáte-quietos". No puede ser tan cruel la realidad.

Pánico de este calibre seguro debe ser señal de algo divino, piensas. Carajo, esta es una señal!!! Me acabo de dar cuenta de mi lugar en el universo. Esto debe tener algún valor espiritual.

Pasa la euforia rápidamente, y te das cuenta de que debería ser algo mucho más significativo. No pasó nada fuera de mí. Todo esto está pasando en mi cabeza. Seguro es producto del aburrimiento, pero es demasiado. Demasiado intenso. Si lo dejo en esa explicación, puede ser el comienzo de una depresión muy severa. No sólo severa sino bien fundada, por lo que será imposible salir de ella.

Demonios.

Ok, ok. Tranquilo. Respira.

Tal vez sea mi actitud maníaco-depresiva (ó bipolar como se le llama hoy en día) hacia la vida. Una autoflagelación tremenda, pero bien recompensada. Me explico. La juventud no es la mejor época, según yo. No se es libre, no se pueden hacer muchas cosas por la edad. y las tonterías con las que se puede salir uno con la suya, no serán más que recuerdos efímeros, con suerte chistosos. Los problemas que se tienen a esa edad, por más triviales, son tremendos por las pocas opciones que se tienen para resolverlos. Pero ya no.

Al llegar a cierta edad, te das cuenta de todo lo que puedes hacer para evitar, enfrentar, solucionar, ó hasta esquivar problemas. Desde que llegué a esa edad, los problemas existenciales son una especie de katharsis. Si, pasan bastante seguido, ya me acordé. Por alguna razón se olvidan, pero de varios años para acá, son bienvenidos. Por qué?

Para salir de estos problemas, me enfoco en lo bueno que tengo en la vida. Tengo gente que quiero, sé hacer cosas que se me hacían increíbles cuando era un adolescente y que soñaba con hacer, he viajado (a veces en situaciones muy raras y poco civilizadas) a la mayoría de los lugares que he querido conocer, etcetera, etcetera, etcetera. Pero eso no es lo que más me pone de buenas. Hay muchas cosas que me gustaría hacer, pero son cosas pasajeras y poco importantes. Sin embargo, tengo la salud, la energía y siempre encuentro buenas excusas para hacer cosas que realmente quiero hacer. No son tantas. Y las puedo hacer, pues esa potencialidad que se tiene en la adolescencia, realmente no se comprende hasta que se es adulto, por lo que realmente no son potencialidades hasta que se tiene la madurez para llevarlas a cabo.

No soy muy complicado, solamente hay 3 ó 4 cosas que tengo que hacer. Son cosas que, al pensar en ellas, me darán una sensación de paz, y sobre todo de realización. No son cosas fáciles, e involucran muchísimos factores alternos en mi vida.

Calculo que estas 3 ó 4 cosas me tomarán alrededor de 60 años.

Ojalá me de tiempo.

Crisis terminada. Duración: aprox. 45 minutos.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

para casos así, lo que yo recomiendo es dar marometas, no fallan. lo aseguro.

:))